miércoles, julio 26, 2006

Encarnación: verano 2006


A finales de julio, cuando la mayor parte de la ciudadanía huye del calor, se reanudan a gran velocidad las obras en la Encarnación.

Las setas comienzan a emerger como en una película de ciencia ficción, y alrededor, entre la maquinaria vuelven a trabajar los arqueólogos.

Están apareciendo restos, como es obvio, pero una vez más han vuelto a velar la visión. Los nuevos telones, translúcidos y coloridos, otra vez nos impiden ver y saber.


Paco, desde su observatorio del mercado sigue lanzando avisos:

Me lo cuenta un pequeño constructor al que contrataron para la reconstrucción de una vieja casa dentro del casco histórico, a la que había de conservarle las fachadas, e incorporarle una cochera bajo la rasante. Nada mas empezar los trabajos de cimentación después del laborioso vaciado, aparecieron restos de una edificación anterior, por lo cual la obra quedó paralizada, dice que por tanto tiempo que se vio obligado a cancelar su compromiso laboral, pues el calculo del porcentaje de sus legítimos beneficios desaparecían por la demora. Le creo pues es persona seria.

La segunda parte es que después de algún tiempo, cuando se llevó a cabo el estudio de la totalidad de aquella cuadricula que acogería a dos coches, se tuvo que esperar otros cuantos meses para obtener el permiso de obras

Sin duda son otros raseros, los de la conveniencia, los que miden a esta Encarnación donde se talan sus árboles, se modifican alineaciones, se construye una rampa para un aparcamiento, y se perimetra con pantallas de treinta metros de profundidad, sin tener ni tan siquiera un proyecto de edificación.

Pero no queda la cosa en eso, se continúa convirtiendo en escombros quince siglos de Historia, para iniciar un pilotaje feroz de ciento cincuenta agujeros sin tener la totalidad de la excavación arqueológica completa, lo que hubiera dada una visión única de esa Hispalis dormida, como esta ciudad, para realizar al alimón los trabajos de estudio histórico y el de cimentación de las enormes zapatas, para desmontar del in situ, todo el in situ encontrado, hasta aquel momento.

Y de nuevo la misma historia conjuntamente la maquinaria que dan cilíndricas formas a los tallos de lo que serán las setas, los arqueólogos vuelven, con mas urgencias que nunca, y nos descubren nuevos mosaicos, calles de las colonia, sistemas de alcantarillado, y plantas de nuevas casas, bajo el peligro de tantas grúas y maquinaria pesada que, en cada recorrido machaca con su peso algún que otro ladrillo de barro, o fuste de mármol, de esos que llaman desubicado, pero que sería delito si trataras de salvarlo, y todos tan pancho.

A ojo de buen cubero, se comprueba que los daños causado en esa obra, porcentualmente, no fueron esta vez para el constructor, pues no se advirtió que pararan la obra, al igual que al pequeño constructor, ni que el trabajo de documentación del pasado se realizara en su totalidad, sino que excepcionalmente, para confirmar toda regla, allí se hacen siempre todo en conjunto y estrecha colaboración, por lo que la controlada perdida del pasado, no es para nada ese nimio porcentaje que se está obligado a certificar, para ese filón inagotable que llenara muchos capítulos con unos porcentajes de error, superior al que se percibe, naturalmente no a la vista del ojo, sino en el estudio.

Francisco Rodríguez Estévez

1 Comments:

At 12:43 a. m., Anonymous El agüaó said...

Lo de la Encarnación es una vergüenza.
Habría que encadenarse o hacer una acción más espectacular, porque estos tíos no van a parar

 

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