jueves, noviembre 09, 2006

Encarnación: la atrocidad, léase exceso

Hay quien cree que lo de la Encarnación no es una atrocidad, me pregunto qué le conducirá a ello. Está claro que aquello no es solo esa cosa que dicen moderna, con un costo de 68 millones de euros, compuesto por una epatante cubierta planetarium, con bombillitas en la bóveda a semejanza de estrellitas lejanas, novas, enanas, y agujeros negros, como noche cerrada, prevista en cobre, luego en madera y por lo que se está viendo en hormigón de marca, que luego será revestido por no se sabe qué cosa a determinar entre buganvillas, láminas plastificadas, u otros materiales sin especificar.

Es evidente que encima de aquella nube, algo excesivo resultará, (en zona saturada de bares y ruidos), que se piense instalar un establecimiento con capacidad para trescientos comensales, y algo atrevido un paseo panorámico tan alegremente como en la recreación virtual, por no decir que casi delito la afectación que sobre monumento (iglesia de la Anunciación), y la ocultación visual de la de San Pedro se lleve a cabo. (No te digo Salinas)

¿Pero como podríamos llamar a esa amorfa y asimétrica cosa, que recordaban gigantescas setas agrupadas, como amanitas phaloides, en la idea original, y que con los cambios, ni se sabe que engendro, a tenor de los paneles expuestos, nos van a colocar en el centro de nuestra ciudad?. Qué decir de la maravillosa idea de la plaza elevada, con sus rampas y escalinatas, mínimo siete metros de altura, para delicia de la artrósica tercera edad, con la sombra permanente, y en la humedad del verdín, azotea de toda la vida, donde el jaramago no crecerá por los atroces (léase muy grandes) orines de esa juventud nocturna que la convertirá, sin lugar a dudas, en un botellódromo para la movida, donde los excesos de alcohol y los del ruido atormentaran a los pocos vecinos que resistan. Dónde dejamos la perenne umbría que proyectará en los días de frío atroz, para que volvamos a acordarnos de las acacias caducifolias que al menos dejaban pasar la tibieza del Sol.

Se mire por donde se mire, lo del parasol es una atrocidad que supera con creces las actuaciones de aquel tiempo de miedos, pero por mucho que se escriba, y crean que ha sido bastante, como que todavía, no voy a decir nada de la clase política, poder efímero, poder caprichoso, si no que muchísimos ciudadanos son los que no acaban de comprender nada de lo que esta sucediendo, de hecho hay quien piensa en mercado y aparcamientos a estas alturas, e incluso los hay que se atreven a escribir cuando desconocen la totalidad de esta larga historia de desaciertos, exponiendo, de un pequeño fragmento del que tiene conocimiento, sus puntos de vista públicamente.

Si bien es cierto que desde principio del siglo XX, ya se pensaba en actuaciones en la plaza de abastos de la Encarnación, es totalmente falso que en los años 50, esta se encontrara por los suelos, todo lo contrario, fue a raíz del incendio de unas cuarteladas de mayoristas, cuando se llevó a cabo la remodelación de la parte Sur, dando lugar a la placita que rodeaba el tranvía, y cuatro laureles enmarcaban la fuente mas antigua de nuestra ciudad. Desgraciadamente sólo queda un árbol de esta especie en pie, pero con los días contados por la amenaza de la epatante cubierta. Mejor suerte correrá la fuente, que gracias a la perseverancia de pocos, muy pocos, hemos logrado que permanezca, y todos podamos disfrutar con su belleza, aunque ya no tenga carpas doradas en su pila como en sus mejores tiempos. Fuente de la plaza de abastos.

El declive de las plazas de abastos comienza con la aparición de los súper. Coincide en un tiempo de despoblación del centro histórico, donde el viejo caserío, y sus corrales de vecinos, al no tenerse una conciencia de restauración en la clase política del momento, es la especulación sin escrúpulos la que genera una masiva demolición.

La atrocidad de la Encarnación, es que se derriba un edificio vetusto, pero sin problemas de estructuras, ni cimentación, bastan ver los videos y fotos que existen de su demolición, para comprobar la fortaleza de sus muros y la solidez de los pilares, construido en 1820, tal vez el mercado mas antiguo de esta nación de naciones, y que hoy estaría protegido.

Desgraciadamente fueron tiempos de tirar, de ensanches, de expansión, de nuevos barrios. Lo cierto es que la atrocidad de la Encarnación, es ahora este invento de 68 millones de euros,( una barbaridad), pero comienza cuando se engaña a sus propietarios, vendedores en su mayoría, a los que se les expropia, con la falsedad de construirles un nuevo mercado, y pasa la friolera de treinta y tres años, donde sobreviven los que quedan, mal que bien, en la provisionalidad del rincón de la vergüenza, como el muro berlinés, para que estos finalmente no sean realojado en su totalidad, pues solo basta comprobar el proyecto.

La atrocidad de la Encarnación es que de los 91 puestos, si esto sigue adelante, solo podrán volver, según el autor por indicación de la Gerencia, 40 vendedores. Numero a todas luces ridículo como para que tenga la consideración de mercado central de nuestra ciudad, mercado emblematico.

Como verán nadie cuestiona la Hispalis, regalo de la Historia.- Solo recordar que fue desde la Gerencia de Urbanismo donde la responsabilidad, irresponsable, dijo de ella que eran cuatro piedras, lo cual fue aplaudido por aquellos comerciantes, vecinos y agregados a la gracia, que más parecían adalides de aparcamientos imposibles, que defensores del mercado, cuando éramos muy poquitos los que defendíamos su enorme valor, al que ahora todos se suman, al igual que a la arboleda perdida. Por eso la atrocidad que se esta cometiendo en la Encarnación no es cosa de escribir, por escribir, pero si lo hacen hay que demandar a quien lo haga que no tenga una visión parcial, ni de un fragmento de todo lo acontecido, y tenga a bien documentarse minimamente antes de hacerlo, como bien hace el Sr. Colon, aunque alguien crea que, con su perseverancia, la verdad machaca. En eso estamos, pocos, pero bien avenidos, tratando de evitar que lo de la Encarnación sea un exceso, léase atrocidad, tan grande, que no tenga ningún sentido.

Francisco Rodríguez Estévez

5 Comments:

At 11:42 p. m., Anonymous Anónimo said...

QUE DURO ES TODO ESTO. Y LO PEOR ES QUE SIN SOLUCIÓN ALGUNA. ESTO VA PARA ADELANTE PASE LO QUE PASE, CUESTE LO QUE CUESTE Y ARRASE LO QUE ARRASE.

QUE DIOS NOS COJA CONFESADOS

 
At 1:00 p. m., Anonymous Anónimo said...

No estoy para nada de acuerdo!!!!!
Es que siempre vamos a hacer de Sevilla un cuadro cstumbrista y retrogado????? esa es la imagen que ya tenemos perpetuada de nuestra ciudad?? queremos que Sevilla sea siempre un entremes de los Alvarez Quintero??? NO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Debemos respetar lo antiguo ,pero no siempre estar criticando todo lo nuevo.
Yo apuesto porque la idea de La Encarnacion es un acierto !! y el futuro lo demostrará!!!! enhorabuena al ayuntamiento por su decision!!!!!

 
At 5:24 p. m., Anonymous Anónimo said...

Esta gente del PP o son gilipollas o le pegan pellizcos a los cristales... son tan del PP que le da igual su ciudad... Por más que les pese, esta obra seguirá adelnate y cuando se convierta en un referente arquitectónico a nivel mundial tendrán que tragarse sus propias palabras. Al fin se hace algo a lo grande en Sevilla, la cuarta ciudad más poblada de España, donde los 4 catetos de siempre se hacen notar, pero donde la mayoría tirará del carro por medio de la democracia.

 
At 7:26 p. m., Blogger angela said...

Todo comentario es bienvenido, este blog se ha abierto para la participación, sólo deben quedar excluidos los insultos y descalificaciones y más aún si aparecen como anónimos. En cuanto a la adscripción política que nos atribuye uno de los comentaristas, siento decirle que me temo que es él/ella quien pega pellizcos a los cristales, por cierto, buenísima la frase.

 
At 12:49 p. m., Anonymous Rancio 1 said...

¿Se supone que el que está en contra es del PP...?
Pues seguro que el que está a favor es del PSOE (mejor dicho, de Monteseirín o de Torrijos, que para el caso es lo mismo...

 

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