viernes, febrero 16, 2007

Conflictos, Patrimonio e internet: la Explanada de las Mezquitas


En Oriente Medio, el Patrimonio como signo de identidad diferenciadora, se está convirtiendo en un elemento más del conflicto territorial. Jerusalén, ciudad sagrada para tres religiones, es el epicentro de las tensiones que están irradiando y marcando la política mundial del S. XXI.

La presencia de mezquitas, sinagogas e iglesias de las distintas confesiones cristianas, heredada del dominio otomano, son reflejo de una coexistencia, no siempre pacífica, pero relativamente asumida por todas las religiones.

En los últimos años estamos asistiendo a una confesionalización de los conflictos. El enorme patrimonio artístico vinculado a la religión se convierte en arma y objetivo militar.

Los principios universalizadores, que tan laboriosamente se fueron definiendo a lo largo del S.XX, tanto a nivel jurídico (declaración de Derechos Humanos, convenciones internacionales) como cultural (el concepto de Patrimonio de la Humanidad definido por la UNESCO) están en crisis.

El último acontecimiento son las obras de excavación emprendidas por el gobierno israelí para la construcción de una rampa en la Explanada de las Mezquitas. Una vez más el Patrimonio se tiñe de sangre y deja de ser universal para convertirse en bastión identitario. La alarma internacional generada parece que puede tener cierta efectividad. Las nuevas tecnologías en teoría van a permitir hacer un seguimiento de las obras. Israel ha instalado webcams.

Se pueden seguir las obras por internet en directo en el sitio web de la Autoridad Israelí de Antigüedades


1 Comments:

At 8:20 p. m., Anonymous Esteban Moreno said...

Una vez más comprobamos que el Patrimonio se convierte en un estorbo, un peligro cuando se pretende manipular y falsificar la Historia. La lógica de los ejércitos vencedores en todas las guerras ha sido siempre la misma: destruir aquellos elementos del Patrimonio que recuerden de algún modo la presencia misma de los vencidos, la vigencia de una cultura diferente a la nacional. La destrucción de la Biblioteca de Sarajevo se produjo en esa línea y ahora, lentamente, metro a metro, se está produciendo la agresión a la cultura de los vencidos palestinos. Nuevamente, y de manera perversa, la arqueología vuelve a ser utilizada con fines políticos. En esta esquina del mediterráneo sabemos de qué estamos hablando.

 

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